
Published: 31/08/2011
Ref.: 8437009852514
The DCD format: LP
Num. of tracks: 9
Size of the Windows DCD: 75.71 MB
Size of the Mac DCD: 91.96 MB
Frontera
Mixtolobo
Flamenco / Flamenco Rock
Ⓟ 2010, Josema Pelayo
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Mixtolobo, cuando el riesgo se vuelve diversión
El productor Ricardo Pachón siempre ha confesado públicamente el impacto que en su día le produjo la escucha del disco Rock Encounter, que firmaron conjuntamente el maestro de la sonanta Sabicas con el guitarrista de sesión americano Joe Beck. Deseando estoy que escuche este MixtoLobo, a ver qué impacto le causa. Y no es porque Juan Diego Mateo o Jorge Gómez tengan que ver con aquella historia, por más que el segundo la conozca tan bien como para opinar que allí no había ni encuentro entre las dos guitarras. Lo de Juan Diego y Jorge es realmente otra cosa, parte de otras premisas y, más que nada, de unas vivencias comunes. Probablemente, por muchos acercamientos que hayan existido entre rock y flamenco, lo que contiene esta grabación es algo singular porque, ante todo, no asistimos al encuentro entre un rockero y un flamenco. Los dos protagonistas de MixtoLobo , cada uno a su manera, ejercen de flamencos, sólo que uno se expresa con la Stratocaster y el otro con una Conde Hermanos. Y los dos lo hacen desde Jerez, el lugar que explica tantas cosas de lo que se escucha y donde estos dos artistas confluyen. Uno, de la tierra; el otro, procedente de Almería, pero emparentado de forma irreversible con ella. Es cierto que los dos han compartido historias, pisos, estudios y escenarios con ese genio llamado Tomasito que, por momentos, parece que se va a hacer un hueco por entre el tapiz que sus dos amigos magos tejen. Ambos son capaces así de dialogar o de tender puentes, de rivalizar o mantener duelos, cada cual desde su posición. Jorge, un guitarrista creativo y polivalente que hasta cuando toca rock llama la atención por su aproximación, tan flamenca, a las seis cuerdas. Juan Diego, el maestro de la inspiración sin premuras, que transporta la jondura tanto como ama la libertad. Aspereza y tersura. Intencionada distorsión y adornadas armonías. Pero siempre a compás. Al fin y a la postre, estamos en el privilegiado reino del compás y, con su dominio, estos artistas son capaces de pasearse sin miedo por el delgado alambre del funámbulo y hasta hacer piruetas. Eso en lo instrumental, porque lo de meter cante ya me parece asomarse al abismo, una experiencia que provoca escalofríos. Puede que nunca haya escuchado una soleá como esa, donde el rancio metal de la voz se funde con los otros metales afilados de la guitarra eléctrica. Y, si no, la seguiriya. ¡Cualquier cosa! Fatiguitas grandes. Se puede llamar riesgo, se puede hablar de vanguardia. No fallamos si decimos que se trata de dos guitarristas que nos hablan desde Jerez desvelándonos tanto su potencial creativo como la manera que tienen de pasárselo bien.
Fermín Lobatón